Preámbulos y ausencias, de Javier Claure C. por Luis Andrade Sanjinés

Alberto Guerra y Javier Claure C.
(Oruro, 2004)

Presentación del Poemario Preámbulos y ausencias,
Cochabamba,2004

Luis Andrade, Javier Claure, Blanca Elena paz y otra escritora
5ta. Feria Internacional del Libro, Santa Cruz, 27 de mayo de 2004

recorte periodístico con nota sobre el poemario
de Javier Claure C.
Se publica en esta edición un texto de Luis Andrade Sanjinés * pronunciado en la presentación del poemario de nuestro colaborador, el escritor boliviano radicado en Suecia Javier Claure C. en la 5ta. Feria Internacional del Libro en Santa Cruz, Bolivia (2004).
(Santa Cruz/Bolivia)
Por Luis Andrade
Sanjinés *
En este primer
poemario titulado «Preámbulos y ausencias», el joven poeta Javier Claure
Covarrubias nos presenta un conjunto de veinticuatro poemas de tono coloquial
intimista escrito en verso libre. La temática del libro gira principalmente en
torno al amor, lo social y lo metaliterario. Esta obra es, sin duda alguna,
producto de un largo recorrido existencial. Se advierte un itinerario que va
desde poemas de juventud hasta nuevos poemas, donde el poeta se expresa con
mayor madurez. Pero siempre signado por una alta sensibilidad humana, una
sostenida búsqueda estética y una configuración definida del verso, y esta
realidad dota a la obra de un ritmo sostenido y personal.
Javier aparece
repentinamente de contraluz con un lenguaje de poeta apasionado y con
abecedario cosmopolita. Viene de la península escandinava y lanza su zarpazo
poético por entre el bullicio y la confusión del mundo contemporáneo. No canjea
injusticias por falsos documentos ni vende objetos con etiqueta de doble cara.
Tampoco ataca con sus poemas por los flancos construidos a medias tintas. Hoy,
hace un alto en el camino, después de adentrarse en el laberinto de la palabra
y nos entrega su primera obra, donde escribe sin buscar más destino que dejarse
llevar por la tinta. Unas veces es ermitaño, trovador y poeta nocturno. Otras
veces es alfarero de la palabra y eterno amante de la poesía.
Cuando Javier
empezó a escribir, se dio cuenta que amaba la poesía y si algún poema no le
salía bien solía consolarse creyendo que era bueno. Nunca fue su intención que
nos quedáramos con sus poemas. Sin embargo, esta obra es fruto de innumerables
peripecias, luchas, trabajos y, por supuesto, esfuerzo. Y ahora nos entrega
estos versos como prueba de su amor a la poesía, a la vida y al mundo que le
tocó vivir. Lo que sucederá después ya no importa. A partir de hoy el joven
poeta torna la palabra y se aferra a la poesía a veces inasible, desgarradora,
misteriosa, pero bella. Y se desdobla en palabras de asombro ante lo
maravilloso de la vida, por eso mismo rechaza el veneno agridulce del destino y
se sumerge en la enigmática e indecible aventura de vivir y crear.
Necesitamos
poesía como las plantas necesitan de agua, como necesitamos del aire que nos
rodea y vivifica, porque la vida sin poesía es triste, aburrida, insustancial y
fría. Necesitamos poesía porque es lo mítico, lo sublime, lo telúrico, lo
sustancial del universo y parte de nuestro corazón que nosotros mismos amamos.
Necesitamos poesía porque con ella nos enfrentamos al desamor, y sin ella se
nos ofusca la vista. Necesitamos poesía, concretamente, porque amamos al mundo,
al universo y la vida infinita que nos rodea. Es necesario decir todo esto, en
este instante, porque el mañana no existe todavía.
Estimado Javier,
te decimos gracias y felicidades por este tu primer presente poético. Gracias
por tus palabras y tus sueños. Gracias por tu testimonio, por tus ansias de
crear y compartir. Sigue creando con más bríos, el camino es largo y difícil,
tenlo por seguro; pero también ten la certeza que después vendrán abundantes y
sazonados frutos.
* Discurso
pronunciado en la «5ª Feria Internacional del Libro en Santa Cruz», 27 de mayo
de 2004, Santa Cruz (Bolivia)
Este discurso se
basa en paráfrasis del poemario «Preámbulos y ausencias» de Javir Claure C.
Tres poemas de
«Preámbulos y ausencias»
Espejismo
Hace tanto
tiempo
que no te veo en
altamar
frágil,
decorativa y entregada
a las cuatro
estaciones del año.
Tanto tiempo
que permaneces
cabalgando
en mi caligrafía
sin montura
como piel recién
levantada
después de haber
dormido sueños
en las puertas
viejas de viejos barcos.
Han pasado días,
meses y años
he vivido
rodeado de tu ausencia
el almanaque
tiene labios de N y O
y a veces lo
sentía inhumano
el decir adiós.
Alejarte con
gran velocidad
fue la
guillotina de tus deseos
balcón a medio
construir
sinfonía
inconclusa
en las
partituras de Mozart.
Y que ayer
tan sólo ayer
eras:
vid
azúcar
frescura
aldaba de mi
vida.
Eras lucero
de la oscura
noche
rubí del
marcapaso...
O quizá
no ha pasado
tanto tiempo
y en este
momento
solo estoy
imaginando
el espejismo de
la vida.
Insomnio
Acabo de
escribir una nota que nadie espera
junto a una vela
con cara de péndulo
eterno insomnio
se hunde en mis ojos
para surcar
cielos que aún no conozco
y caminar
descalzo sobre brasas
que encienden mi
esqueleto.
Dicen que soy
ateo
que llevo
dinamitas en los bolsillos
que soy un
canalla porque no me doblego
ante la
corrupción
también dicen
que llevo flores al cementerio
que soy
irrespetuoso con los ortodoxos
y que las
matemáticas me han vuelto un demente.
Yo sólo quiero
decirles que sueño despierto
con una mesa
popular
un techo que
proteja a cada mortal
un sol que
levante la alegría de una madre soltera
cerrada la
noche, no hay insomnio.
Por eso mismo me
sumerjo
en el submarino
del tiempo y del espacio
falsifico un
surrealismo mágico
me alejo de todo
lo falso y sus combinaciones
distancia que me
separa en dos eternidades
me olvido de mi
ser
me deslizo hasta
llegar
al punto de
convergencia
mientras el
firmamento
se desploma en
mil pedazos
pero en
realidad, no camino
no soy de aquí,
ni soy de allá
me encuentro en
mi extensión de anacoreta
para arder
inexorablemente.
Cenicienta de mi
vida
A mi hija
Alicia Martha
Quise escribir
las palabras más
bellas de mi vida
sin buscar más
destino
que dejarse
llevar por la tinta
escribir por
ejemplo
de la pintura
celeste de tu cuarto
de las gaviotas
que tragan ausencias
de tus muñecas
que sueñan con la luna
de la calidez de
tus frases cuando me hablas
en resumidas
cuentas:
de ti,
cenicienta de mi vida
que día a día
inundas mi existencia
con melodías que
animan mis sentidos.
En esta hora de
levante
de oleaje
espumoso
que huele a
hierba fresca
quiero gastar el
tiempo
en tardes en que
se toca casi el cielo
en días en que
se sabe
que algo bueno
ocurre en la Tierra.
Por eso quise
redactar
una carta que
rompiese
el odio entre
los pueblos
que inaugurase
las leyes
que protegen a
los niños
de tal manera
que quién la leyese
quedase
paralítico por varios días
que llorasen y
riesen a la misma vez
como en el circo
cuando habla el
payaso triste.
Debería contar
mis pasos
desde el momento
en que corté el
cordón umbilical
y me regalaste
el tiempo
con el reloj de
tu pulso
amasijos del
milagro dorado
que en mis
quince abriles soñé
cuando tú; eras
imaginación tierna y pura
bajo un cielo
multicolor
y rituales
inocentes
que llegaban a
mi puerta.
Yo estuve
entonces
en la casa de la
abuela
cazando
mariposas, abejas negras y amarillas
subía al cerro a
jugar con las piedras
y en la colina
más alta
hacía fuego con
tus manos
una gran colilla
encendida
que alumbraba la
ciudad en agosto.
Mi querida
ratonita de peluche
eres el verano,
la libertad,
la lluvia que
cae a las rosas,
a los limoneros
y jacarandas
pluma pisada por
un colibrí.
Eres el aire que
entra a mis pulmones
la llave de las
paredes de mi corazón
de los pliegues
de mi alma
la estrella del
camino
contigo nazco
nuevamente
a la vida bella
y dolorosa
soy militante
del universo
mis ojos son
fuego
mis pómulos
invencibles
cuando me crece
la barba.
Ayer es hoy día
rujo como trueno
enfurecido
para romper la
mentira
y zanjar la
distancia
de este mundo
equivocado.
Te quiero tanto
que me duelen
los huesos cuando suspiro
duele mi carne
con tu carne
mis brazos
crujen con los tuyos
en el instante
que tienden la
cobarde emboscada.
Si tú supieras
de mis
cicatrices a flor de piel
de mis fracasos
y progresos
si tú supieras
de mis viajes
nocturnos
cuando te cubro
con mis brazos
y te llevo en mi
alfombra mágica
si tú supieras
que vivo contigo
a mi lado
y te saco a
pasear por senderos floridos
si tú supieras
que los bosques
me conversan de ti
y se me llenan
los oídos con fábulas de amor.
Cuando sepas la
verdad desdoblada
nos guiñaremos
el ojo
como símbolo de
triunfo
y en mi regazo
me dirás
papá: he
guardado acordes
que sonarán en
el momento justo y necesario
Hace unos días
te compré un
traje de Blanca Nieves
con lentejuelas
plateadas
un anillo de
corales para que luzcas
un sol de cobre
para tu pelo
y quiero pedirte
que me envíes un
dibujo
las golondrinas
una estrofa
las azucenas
puntos, comas, acentos
y con tu voz de
muñequita porcelana
cuando los
malhechores estén durmiendo
se convertirá
este poema
en patrimonio de
la humanidad.
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