martes, 15 de enero de 2019

Gaspar de la Noche en Korpilombolo por Javier Claure C.

paisaje de Korpilombolo 
los escritores (de izq. a der. )Agneta Pleijel, Ulf Eriksson, Julián Vásquez y
Mikael Niemi.
Monumento de piedra en el centro de Korpilombolo 






Parque León de Greiff

(Estocolmo) Javier Claure C. 

El Festival Cultural Nocturno de Korpilombolo se llevó a cabo, por decimocuarto año, el mes de diciembre del año pasado bajo el auspicio de la Asociación Cultural Korpilombolo y otras organizaciones culturales. Un intenso programa entre conferencias, talleres de escritura, películas, bailes, teatro, música y presentaciones de libros fueron expuestos al público. La escritora y docente Agneta Pleijel y los escritores Ulf Erikksson y Mikael Niemi fueron los invitados especiales, quienes contaron acerca de sus libros y de sus experiencias como escritores. Sabía que  Korpilombolo pertenece a la comuna de Pajala, situado en la frontera con Finlandia y que allí hace un frío del diablo. Sabía también que este Festival Cultural se está realizando desde hace muchos años. Para saber con exactitud de qué se trata y ver todo más de cerca, decidí viajar a ese lugar. Tomé el avión en Estocolmo y aterricé en la ciudad de Luleå. El vuelo duró una hora. Luego viajé en bus casi tres horas, subidas y bajadas entre hermosos bosques nevados y aldeas que más parecían cuadros de sagas nórdicas. Llegué a destino a las cuatro de la tarde, donde me esperaban con los brazos abiertos.
Korpilombolo es un distrito de aproximadamente 500 habitantes, y la mayoría habla sueco y “meänkieli”, un idioma muy parecido al finlandés. Hay un solo hotel, el “Hotel Bolombolo del Cauca”. Según el Instituto Sueco de Meteorología e Hidrología (SMHI), la temperatura, en este sector, puede llegar hasta -30 grados en invierno. Korpilombolo está rodeado de bosques y, en estos de  tiempos de invierno, la nieve reposa como un enorme manto blanco sobres los árboles, las casas y las calles. Es encantador, mítico y si uno tiene suerte puede observar, por las noches, una aurora boreal impresionante. También tuve la oportunidad de conocerlos a César Alejandro Jaimes, a Juan Soto y a Manuel Ponce de León de la empresa cinematográfica “Los Niños Films” que llegaron desde Colombia para filmar los eventos del Festival, los paisajes de Korpilombolo y cualquier otro detalle que sea necesario para realizar una película sobre la obra de León de Greiff.
Todo comenzó hace 14 años cuando Julián Vásquez Lopera, escritor colombiano y ex docente de la Universidad de Estocolmo y de Lund, investigaba sobre la obra del poeta colombiano León de Greiff de descendencia sueca. La relación poética entre Korpilombolo y Bolombolo había nacido hace muchísimo tiempo, pero Julián Vásquez hizo tangibles los efectos de esa correspondencia siendo el promotor de este Festival Cultural Nocturno. Es sorprendente que en un lugar tan remoto de Latinoamérica exista un parque que se llame “León de Greiff”. Y además, haya dos monumentos de piedra con inscripciones en sueco y en español.
Pero en realidad… ¿Qué tiene que ver Korpilombolo con el Hotel Bolombolo del Cauca? Pues, es una historia apasionante la que une a Bolombolo, una aldea tropical situada a las orillas del Río Cauca (Colombia) y a Korpilombolo, otra aldea situada cerca del círculo polar ártico en donde, en épocas de verano, el sol se oculta muy tarde, y en invierno las noches son largas y los días muy cortos.
Carl Sigismund von Greiff y su esposa Lovisa Petronella Faxe, bisabuelos de León de Greiff, habían partido de Malmö (Suecia) a Medellín (Colombia) el año 1825 en busca de mejores condiciones de vida. Su propósito: explotar alguna mina de oro en la provincia de Antioquia. La joven pareja nunca  más volvió a Suecia. León de Greiff nació en Medellín en 1895 y murió en Bogotá el año 1976. Es considerado como uno de los poetas más importantes del siglo XX en Colombia. Su obra está compuesta, entre otras cosas, por “yoes” autobiográficos bien camuflados. Es decir, distintos personajes que con el transcurso del tiempo tomaron diferentes rumbos. Entre ellos podemos citar, por ejemplo, a Bogislao  von Griffus, Matías Aldecoa, Leo de Gris y Gaspar de la Noche siendo quizá el más notable.
La historia cuenta que León de Greiff era “grafómano” y noctámbulo por excelencia. Probablemente en las nebulosidades de la noche se apoderó de Gaspar de la Noche para rendirle homenaje al escritor francés Aloysius Bertrand (1807-1841) y, sobre todo, a su personaje “Gaspar de la Nuit”. A partir de este momento, el Gaspar de la Noche “greiffiano” empieza a tomar cuerpo. Y en ese devenir de la vida, León de Greiff, con tan solo 21 años, comienza a trabajar como contador en el Banco Central de Bogotá, donde frecuentaba con los poetas de la época. Apreciado por la bohemia bogotana, pero ignorado por el ciudadano común y corriente. En 1926 ocurre algo crucial en su vida, se cansa del ambiente bogotano y se va a vivir a Bolombolo. Allí consigue trabajo como administrador de obras del Ferrocarril de Antioquia. En otras palabras, abandona la capital para instalarse en un pueblo tropical. Este hecho lo bautizó como una “fuga rimbaldiana” (de Arthur Rimbaud). En camino a Bolombolo ocurre algo inesperado; se separan tres personajes: Matías Aldecoa y Leo de Gris van a parar a Bolombolo, mientras que Gaspar de la Noche huye a Korpilombolo y se refugia en el exilio poético. Vive entre bosques, casas abandonadas, canaletas, lagos, cuevas y recovecos. En verano se viste con trajes tropicales y camina con sombrero y su bastón. Pero en los crudos inviernos, le acompaña la soledad en medio de la nieve, el hielo, renos y trineos que deambulan en horas de claridad. Así transcurre semana tras semana, mes tras mes y año tras año. León de Greiff llegó por primera vez a Suecia en 1958 para participar como delegado colombiano en el Congreso Internacional de la Paz. Y un año más tarde fue nombrado primer secretario de la Embajada de Colombia en Suecia. O sea, el que había insuflado energía en el cuerpo de Gaspar de la Noche llega a Suecia después de 32 años, y lo hace buscar con, el Fabulador Paradislero, uno de sus personajes. Este sujeto viaja a Korpilombolo, recorre todo el pueblo entre la nieve y chiflones helados; hasta que finalmente encuentra a Gaspar de la Noche momificado y congelado. Lo lleva, en un cubo cubierto con hielo, a la residencia de León de Greiff en Estocolmo, y lo mete en el “cuarto del búho”, donde se encontraban libros, manuscritos, calendarios, apuntes y la máquina de escribir del ilustre poeta. Entre las cuatro paredes de ese cuarto, le hacen una autopsia revertida. Y, Gaspar de la Noche, despierta muy enfurecido echando fuego por la boca; primero porque lo despertaron, y segundo porque lo trasladaron a otro sitio muy diferente al que estaba acostumbrado. De repente surgió la pregunta ¿A qué se dedicaba Gaspar de la Noche en Korpilombolo? Pues vivía a la intemperie enfrentando los cambios climáticos polares. Sin embargo, vivía feliz y a sus anchas fumando una cachimba con tabaco de aroma achocolatado. Gaspar de la Noche se arma de coraje para enfrentar las críticas y  opiniones de sus interlocutores. Y les contesta: “Desde luego que llevo una existencia alejada del mundo, filosofando conmigo mismo, pero un dato importante quiero aclarar: en Korpilombolo jamás estuve convertido en cubo de hielo. Alguien del grupo tuvo la mala intención de propagar ese chisme (cfr. Obra Dispersa III: 354).

 (c) Javier Claure C.
Estocolmo

fotografías y texto: (c) Javier Claure C.

Javier Claure C. es un escritor de origen boliviano radicado en Suecia




domingo, 13 de enero de 2019

El adiós al poeta uruguayo Saúl Ibargoyen por Washington Daniel Gorosito Pérez

(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

“En Ciudad de México falleció el poeta uruguayo Saúl Ibargoyen que residía en el país desde 1976, del que poseía la nacionalidad desde el año 2001”, informó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el miércoles 9 de enero. Ibargoyen era un prolífico escritor con más de 75 libros publicados, con su obra traducida a trece idiomas entre ellos el ruso, inglés, francés, bielorruso, portugués, árabe y esloveno.
El escriba, había nacido en Montevideo capital de la República Oriental del Uruguay el 26 de marzo de 1930, cuatro meses después su país sede del primer Campeonato Mundial de Fútbol, obtenía el título venciendo a Argentina en la final por un marcador de 4 a 2. Fue un hombre muy vinculado a la literatura y la cultura de México, país al que vendría a radicar en 1976 como exiliado político y lo consideraba su segunda Patria.
Ha desempeñado múltiples actividades como docente, periodista cultural, traductor, coordinador de talleres literarios, editor, entre otras. Al enterarse de su fallecimiento el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, “viejo amigo y compañero”, tuiteó: “Mexicano por derecho adquirido en sus letras, su presencia cultural, sus talleres literarios, su periodismo. Afortunadamente los viejos rojos, los viejos rockeros y los escritores nunca mueren”.
Entre múltiples galardones obtuvo en 1963 el Premio Nacional del Ministerio de Instrucción Pública de Uruguay y en México en el 2002, el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada por su libro “El escriba de pie”. Fue miembro de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. Se le otorgó el Doctorado Honoris Causa por la Universidad “Monseñor Oscar Arnulfo Romero” de El Salvador (2014); Doctor Honoris Causa por la Universidad de Tijuana, Campus La Paz, B.C.S; México.
De su abundante obra podemos destacar: El poeta y yo; El Torturador; El escriba de pie; Poeta en México City, Basura y más poemas; Llorar pa´delante; Poesía rebelde Latinoamericana. En una entrevista, así se definió: “Soy Saúl Ibargoyen, parece que soy poeta, cuentista, novelista, y tengo muchos otros oficios como diría Pablo Neruda, dentro y fuera de la ley, estoy no sé si feliz pero contento de seguir vivo en este mundo tan duro para millones de personas porque un hombre solo no es nada. Uso la computadora que tiene mejor memoria que yo, escucho a Gardel y el tango, veo el fútbol, recuerdo el mate y el asado… y sí uso el Facebook”.
Su amigo, el poeta Juan Gelman, que también se exiliara en México y recibiera en el 2007 el Premio Cervantes de Literatura en una ocasión dijo: “Saúl Ibargoyen pertenece a la estirpe de los poetas verdaderos, una especie mucho menos abundante de lo que el número de libros de poesía en circulación y la crítica de ciertos críticos permitiría suponer. Es un poeta original y en consecuencia, suele padecer el embate de silencio que le dedican quienes están afiliados a lo novedoso y no atienden lo sustancial”.
Era integrante de lo que el crítico uruguayo Ángel Rama bautizó “Generación de la Crisis”, integrada por escritores uruguayos entre la década de los 50 y 60 del siglo XX. Hace unos días el periódico Crónica de la Ciudad de México, publicó la que sería su última entrevista, de la misma extraigo algunos conceptos que nos muestran el pensamiento del escritor unos días antes de su muerte.
Al ser cuestionado sobre su universo tan propio dentro de la actual poesía Latinoamericana dijo: “Mi apuesta sigue siendo a lo subjetivo en el arte, aún en el marco de ciertas tradiciones y legados culturales. En otras ocasiones he reiterado la idea nada original, de que cada poeta debe fundar su propio ismo, su propia tradición, su verdad no intercambiable, su modo de escarbar la médula de cada palabra, su sed del nombre secreto de los seres y las cosas, su arte poética irrenunciable e invendible”.
Sobre las temáticas de sus obras: “El poeta no debe dejar morir el niño que está en él, que no duerme, atento siempre. Si lo ve agonizar, debe aplicarle una buena respiración boca a boca, de ahí sale todo”. Ante la pregunta de más de 3 décadas viviendo en México, su producción es muy vasta, ¿cómo la definiría en cuanto a un proceso que aún no acaba?
“No es fácil una respuesta atinada, pues uno está como en medio de un camino por el que pasa mucha gente. Se hace camino a lo Machado, y pocas veces te detienes a mirar atrás, recordando la canción de Atahualpa Yupanqui. Debo suponer que de algún modo uno realiza un examen más o menos crítico del propio trabajo, pero desde el ejercicio de la escritura. Incluso desde esa protoescritura, desde esos versos que apenas se insinúan a partir de una imagen, de una representación, de una mínima angustia, de una injusticia social, soterrada o evidente.”
“Pero sí podría mencionar instancias personales que se expresaron en la poesía: el exilio, sobre todo (ese exilio que en más de un sentido nunca termina). Y las numerosas circunstancias de la vida cotidiana, los viajes, los amores, las amistades, las resonancias de la multiplicidad cultural mexicana, la actividad laboral. Pero la poesía no fue suficiente para mí, por eso la apelación a continuar la forja de un discurso narrativo desarrollado en novelas y cuentos. Pienso que ambos discursos, el narrativo y el poético, constituyen el envés y el revés de un entramado único”
Saúl Ibargoyen cuando se refería al exilio solía decir: “El exilio produjo en mí un desgarramiento incurable”.
En un homenaje que le realizara el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)- Consejo para la Cultura y las Artes (Conaculta) en el año 2010, dentro del ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana, el dramaturgo, ensayista, narrador y poeta Samuel Gordon lo definió con estas palabras: “Se ha dicho que es un poeta entre dos tierras (Uruguay y México) pero pertenece a un solo territorio que es la poesía”.
El año pasado, escribí un poema dedicada a Saúl Ibargoyen el que comparto con gran placer con ustedes:
POETA CHARRÚA EN MÉXICO CITY
Un gran bardo Oriental en México Tenochtitlán,
murga, mate, Cielito lindo y Pericón Nacional,
pluma celeste, corazón de Ceibo.
Alas tienen tus versos
que buscaron la libertad
en un momento, de tú pueblo,
y hoy del hombre en general.
Sos ilustrado y valiente
como dijo el General.
Un escriba de pie
marcada su inspiración
por los destellos que emite
la lejana Cruz del Sur.
Tú patria es el idioma que supiste enriquecer
sin fronteras como el portuñol
que parte de tú obra engalanó.
Para ti, “los pájaros ladran”
para Don Quijote los perros,
Saúl es también un Quijote
más allá de su semejanza en el porte
por sus luchas con las letras
buscando siempre en sus líneas
interpretar científicamente
la tan mentada realidad.
Como en sus inicios poéticos
“El pájaro en el pantano”
el exilio lo llevó a emigrar
a lejana tierra de pantanos
allí decidió volar
desde su Patria querida
el muy lejano Uruguay
un Churrinche*
poeta Charrúa en México City.

*Churrinche: es el pájaro nacional del Uruguay. El macho tiene copete rojo, carmesí brillante, antifaz negro, garganta roja, abdomen y pecho rojo, dorso gris, alas negras, cola negra y pico negro, su trinar es hermoso.
       
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México