martes, 13 de febrero de 2018

Animal sospechoso, donde la poesía nos toca por Susana Szwarc

Susana Szwarc en la librería Animal sospechoso (Barcelona)
junto a Rodolfo Häsler


Susana Szwarc en la librería Animal sospechoso (Barcelona)
durante una lectura de poemas junto a Rodolfo Häsler


(Buenos Aires)



Llegar a Barcelona en el tren (veloz), que el poeta Rodolfo Häsler nos esté esperando e

ir directamente al encuentro de Animal Sospechoso, no es una experiencia más. Implica

un acontecernos.

Animal sospechoso, ¿qué animal podría serlo sino el animal que escribe poesía? Digámoslo

mejor, ese animal instrumento que escribe poesía.

Creo que el poeta (como el músico) está ahí, y de pronto letras, notas comienzan a “armarse”

y usan a esa persona que está en algún lugar. Si esa persona acepta eso, ya está ahí,

escuchando, agarrando el bolígrafo, agarrando las hojas de papel, el teclado, el piano, las

 claves.  Después corregirá, seleccionará, trabajará para dar forma (sentido o sinsentido) a eso.

Volvamos a nuestro Animal Sospechoso. Lugar  donde la poesía está en todas partes, en

los libros que la visten, en las voces de los poetas que la leen, en los talleres que se realizan,

en los que van a buscar el libro deseado y se encuentran, además,  con otros, interlocutores.

No es imaginación.

Animal sospechoso está en el número 9 de la calle Ventalló de Barcelona, y cuando llegamos

están Pablo, Roberta y Cloe. Sabemos que las huellas hablan y esas huellas de esos rostros

nos están recibiendo de un modos amoroso, inteligente (tal vez porque las dos cosas van

untas).

Toda la librería está especializada, sí,  en  poesía. Para grandes, para chicos (si esa división se

sucediera “de verdad” entre los humanos). O sea, poesía, eso que ningún sistema pudo aún

apresar.

Quien empezó con este Animal Sospechoso en sus múltiples formas: revista, editorial, librería

es Juan Pablo Roa y, no podía ser de otra manera, es un poeta que nos dice, por ejemplo:



Desnudos de padre

la noche cubrió nuestras vergüenzas.



Meses después

te desengendró la misma noche

            en una noche más lejana;



           ahora no digo noche sino árbol bocabajo

            de ramas altas dentro de la tierra



Y trancribo a Juan Pablo Roa: “…la idea  me llegó casi inesperadamente al leer un ensayo del

poeta colombiano Nicanor Vélez Ortiz sobre José Ángel Valente en la revista La Rosa Cúbica:

 «cuando afirmamos que la poesía es un medio de conocimiento es, en parte, porque, como

dice Valente, “toda poesía es, ante todo, un gran caer en la cuenta”. Una de las grandes

revoluciones de la poesía que se concibe así es su conciencia de explorar un territorio

desconocido e invisible, por el simple hecho de no estar controlado, orientado y premeditado

de antemano. Por esto el poema, visto así, es un “animal sospechoso” para toda ideología;

simple y llanamente, porque la ideología sabe que ella puede ser la primera víctima de ese

“primer animal visible de lo invisible” (como diría Lezama), y esto asusta.”

Estamos invitados allí, los invito allí, porque cada uno que pasa por esta librería única, sabe

que puede convidar a otros. Seguir invitando, que se vuelve casa de nuestro Animal

sospechoso.

Sabemos que en Barcelona está,  todavía en construcción, el Templo Expiatorio de la Sagrada

Familia, conocido simplemente como la Sagrada Familia, basílica diseñada por el arquitecto

Antoni Gaudí.

Y sabemos también que está otro sitio, el de  Animal sospechoso,  donde no expiamos, sino

leemos, exploramos, en una construcción permanente.



(c) Susana Szwarc

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

http://susanaszwarc.blogspot.com.ar/



Susana Szwarc, es una escritora argentina, nació en Quitilipi, Provincia del Chaco. Vive en la ciudad de Buenos Aires

               

               

El amor en el siglo XXI : "Te quiero.com"

 (México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Si pensamos en que este mes se celebra el “Día de San Valentín” o “Día de los Enamorados” o “Día del Amor y la Amistad”, una costumbre anglosajona que desde la década de los 80 del siglo pasado ha ido ganando terreno como parte de este proceso de globalización cultural- comunicacional- mercadológica en el que estamos inmersos, escribiré sobre el amor de pareja excluyendo otro tipo de amores.
Se sostiene que el amor sólo es posible cuando dos seres humanos se comunican entre sí desde el centro de sus existencias, por lo tanto cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde el núcleo de su existencia.
Sólo en esa “experiencia central” está la realidad humana, sólo allí hay vida, sólo allí está la base del amor. Experimentando en esa forma el amor es un desafío constante, no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos, mantener identidades y no sumirse en uno solo, “encontré mi media naranja” no, nadie es incompleto.
Que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es básicamente secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.
Sólo hay una prueba de la presencia de amor: la hondura de la relación y la vitalidad y la fuerza de cada una de las personas implicadas; es por tales frutos por los que se reconoce el amor.
El Arte de Amar, obra de Erich Fromm en la que él autor toma el título de un poema del poeta romano Ovidio, que fuera publicada a fines de la década de los 50, marcará parte del debate de la temática amorosa en el resto del siglo XX.
En su libro Fromm plantea una teoría del amor centrada en la “necesidad profunda” con que se enfrenta universalmente el hombre: la de superar el estado de separación, acceder a la fusión interpersonal y trascender la propia vida individual.
Un fracaso absoluto en satisfacer tal necesidad puede conducir a la locura; una satisfacción plena de la misma sólo se encuentra en el amor.
¿Pero cuál tipo de amor y bajo qué principios se rige?
Amores:

              El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”.
              El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”.
              El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”.
              El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”.

Y el amor, motor de la humanidad, ¿será? , ha ido cambiando como han ido cambiando las sociedades y llegamos a la “aldea global” al decir de Marshall Mc Luhan y al mundo de la “incomunicación” y las redes sociales hoy en todo su esplendor.
 ¿Y qué pasa con el amor? Un sociólogo polaco, Zygmunt Bauman, ganador del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el 2010 crea el término “modernidad líquida”.
En el 2006 en su ensayo titulado “Vida líquida”, sostiene que esta no permite ataduras, ni lealtades, sino que es una sucesión de nuevos comienzos: en el trabajo, en las amistades, en las relaciones amorosas. En las “sociedades líquidas” todo tiene fecha de caducidad incluido el amor.
Uno de los que apoya la teoría de “el amor líquido” en América Latina es el psicoanalista argentino Óscar Zack, en al que se considera que el amor es como una mercancía. “Si usted tiene un objeto o compra algo, eso no es para toda la vida. En el mundo actual el amor se constituye casi que en un objeto tecnológico. Por ejemplo, cuando se anuncia el lanzamiento de un nuevo dispositivo, la gente se agolpa un día antes para comprarlo. Hay un vicio por tener aquello que es nuevo, que lo diferencia de lo que ya se tiene”.
En su participación como ponente en el “Seminario los decires del amor” organizado por la Universidad ICESI; explicó que hoy para muchos hombres: “es mejor tener un IPad a una pareja porque el IPad no habla; o que la mujer prefiera tener el “notebook” de última generación porque él obedece. El mundo moderno tiende a hacer de los individuos seres autistas en el sentido de creer en la frase: “Sólo me basto” con mi IPod o mi “notebook”, porque ahora a través de estos elementos se puede tener sexo virtual”.
De ahí que Internet es una forma de conocerse, pero no puede reemplazar el lazo social. Seguramente este 14 de febrero habrá muchos enamorados sacándose fotos (selfies) para enviar por redes sociales ese momento amoroso.
También volarán miles de “te quiero.com” en el ciberespacio, término manejado por el escritor uruguayo Mario Benedetti que sostenía que esto revelaba un déficit de comunicación personal. Sin lugar a dudas, entre los más jóvenes el amor en el siglo XXI  tiene la impronta de la tecnología. De la comunicación: ¿Cómo andamos?  ¿Da para reflexionar verdad?
                         
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F. 

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México.

lunes, 12 de febrero de 2018

Un viaje por el canal Beagle

Lobos marinos en las rocas - Canal Beagle
Lobos marinos en las rocas - Canal Beagle

Colonia de lobos marinos - Canal Beagle

la ciudad de Ushuaia a lo lejos


Faro Les Eclaireurs - Canal Beagle

Colonia de cormoranes - Canal Beagle












Canal Beagle

Isla H - vegetación 
Lobos marinos en el canal Beagle

Araceli Otamendi navegando por el canal Beagle 




































(Buenos Aires)
Si se quieren ver colores y experimentar climas distintos en pocos minutos, una
navegación por el Canal Beagle es lo recomendable. El domingo 4 de febrero, desde
la ciudad de Ushuaia subí a un yate, un crucero que realiza viajes turísticos por el
canal Beagle. Pertenece a Tres Marías, una empresa de turismo aventura, que
también ofrece hacer treking en la Isla H.
Salimos con un día nublado y lluvioso, a bordo iban varios turistas de Argentina
y de otros países y tripulaban el barco Federico y Ezequiel, experimentados en el
arte de navegar por el canal.
Unos minutos después de salir del puerto, empecé a ver la ciudad de Ushuaia en
color gris. Las olas se agitaban y había comenzado a llover. El cielo, el mar, la costa
todo ese paisaje se veía en tonos de gris, como si un pintor se hubiera empeñado
en fundir la imagen en una única tonalidad.
Después de navegar durante un rato, pasamos por el faro Les Eclaireurs, lugar
conocido por los navegantes y punto de referencia en el mar. Una ballena jorobada
empezó a jugar a lo lejos, mostraba su cola y desaparecía en el mar, para aparecer
más cerca y en otro lugar.
También un pingüino magallánico nadaba en el mar. Parecían viejos conocidos de
los navegantes.
Varios barcos con turistas se deslizaban entre las olas y se acercaban a las islas.
El paisaje iba cambiando de color: más azul, celeste, un poco menos de viento y de
pronto una llovizna.
Los lobos marinos se habían juntado en una de las islas, y los cormoranes en otra.
Cuando el barco iba acercándose a la costa, los lobos emitían sonidos, como si se
estuvieran comunicando entre ellos o avisando algo.
Al llegar a la isla H, que lleva ese nombre por tener la forma de esa letra, el
ofrecimiento era desembarcar y haciendo treking conocer la historia y la flora y la
fauna del lugar.
Federico es el encargado de llevar a los turistas por la isla y hacer la visita guiada.
Este año pasé a la roca desde el barco, no hay muelle, y recorrí el lugar.
La isla ofrece sus encantos. Hay mucha variedad de plantas, hay pájaros y otros
animales que no están a   simple vista.
Antiguos pobladores yámanas recalaban con sus canoas en esa isla. Como eran
nómades, armaban sus chozas y al volver, podían refugiarse ahí. Esas huellas
existen. Hay que saber observar, escuchar los sonidos, mirar el paisaje.
Es una historia distinta de las que a menudo conocemos, es el fin del mundo
adonde los viajeros llegan buscando el lugar más austral y sus misterios.
De vuelta, el paisaje había cambiado y otras tonalidades coloreaban el cielo y el mar.
Nos acompañaba durante el viaje el sonido del viento y el canto de los pájaros
y de vez en cuando el grito de algún lobo marino que parecía decirle un secreto
o una noticia a su comunidad.