Cartas que debían llegar y terminaron siendo poemas por Javier Claure C.
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En el XXVIII
Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca (octubre, 2025). De izq. a derecha:
Javier Claure, Verónica Delgadillo, Norah Zapata-Prill, Gabriel Chávez y Rafael
Soler. |
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| Rafael Soler |
(Estocolmo) Javier Claure C.
Rafael Soler es
un poeta y narrador español de renombre. Nacido en Valencia en 1947. Comenzó
publicando novelas y cuentos en los años 70-80. También ha publicado varios
poemarios. El primero se titula «Los sitios interiores, 1979» que obtuvo el
accésit del Premio Nacional Juan Ramón Jiménez. Asimismo, ha publicado varias
antologías. Cuenta con numerosos premios en su trayectoria literaria. Su obra
ha visto la luz en distintos idiomas. Ha participado en muchos Festivales
Internacionales de Poesía. Además, es ingeniero y fue catedrático, por más de
tres décadas, en la Universidad Politécnica de Madrid. Por otra parte, es
sociólogo. Actualmente es Vicepresidente de la Asociación Colegial de
Escritores de España (ACE). Y es anfitrión de las tertulias literarias «Lunes
literario» que se llevan a cabo en el Café Comercial de Madrid.
No cabe la menor
duda que Rafael Soler, es una de las voces más singulares y polifacéticas de la
literatura española contemporánea. Y ha sabido construir un puente entre las
ciencias exactas y las ciencias sociales. Seguramente las matemáticas para él,
como lo fue para Nicanor Parra (1914–2018, físico, matemático y poeta chileno)
y como lo es para David Jou i Mirabent (físico, ensayista y poeta español), no
son meras abstracciones frías; sino más bien el lenguaje secreto de su poesía.
Y esta realidad, le ha permitido entrar a dimensiones profundas para encontrar
un código lingüístico justo y cabal para su escritura. La sociología, en
cambio, es su lente poderoso que le permite ver el mundo desde una perspectiva
más amplia. Es, digamos, un fractal lleno de irregularidades y fragmentaciones.
De ahí, el ruido esquizofrénico del mundo.
Después de
treinta años volvió a publicar los siguientes poemarios: «Maneras de volver,
2009», «Las cartas que debía, 2011», «Ácido almíbar, 2014, Premio de la Crítica
Literaria Valenciana», «No eres nadie hasta que te disparan, 2016», «Las
razones del hombre delgado, 2021» y «Memoria y no, 2024».
Estoy seguro que
ese silencio poético no fue un silencio de derrota ni de abandono. Fue un
silencio de llenar cuadernos con versos, con apuntes, con estrofas, con
pensamientos y reflexiones. Pero también, creo yo, fue un tiempo de pulir, mil
veces, sus poemas para que brillen con luz propia. Por eso, Soler publicó los poemarios
arriba mencionados. La poesía o la palabra escrita no es plastilina, ni se deja
seducir fácilmente. Las palabras no son materia bruta que se encajan como sea.
No se trata de publicar por publicar, porque cuando los versos no están bien
trabajados es mejor no publicar. Los poetas, que pisan tierra firme con los dos
pies, saben que la poesía no es un acto de vanidad. No es una carrera, sino una
responsabilidad ante lo que se dice. Y, sobre todo, el poeta debe tener respeto
al lector.
El año pasado tuve
el privilegio de participar en el XXVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos en
Salamanca (España). Y conocí a gente muy linda, poetas comprometidos con el
lenguaje preciso, y que venían de diferentes países del mundo. Fue en ese
inolvidable y hermoso encuentro que conocí a Rafael Soler, y tuve la
oportunidad de conversar con él. Hoy les presento la siguiente entrevista:
- ¿Cómo
enfrentas el vacío cuando las palabras no llegan?
- Leyendo. Las
palabras, que son nuestro alimento natural, aguardan siempre en el recodo de
una página, en el verso de un escritor afín que hemos leído muchas veces, en la
pizarra que ofrece el menú del día. Basta con emboscarse y no ser impaciente.
- ¿Qué es para
ti un buen poema?
- Aquel que
tiene respiración y música propia. Aquel que admite muchas lecturas, y crece
contigo con el paso de los años. Aquel que, bien nacido, sabes al leerlo por
primera vez que está destinado a perdurar.
- ¿Ha influido
tu formación como sociólogo en la estructura de tus poemas?
- Cada poeta
tiene mirada y mundo propio. En un mercado, a la salida del parque, el poeta
percibe una realidad singular y única, no digo mejor, pero sí distinta: el
vuelo de una mosca, la manera de alzarse el cuello del abrigo pueden ser
sustanciales. La poesía recoge el personal sentir con música de cada poeta. Y
un sociólogo es observador permanente, notario crítico de cuanto acontece cerca
y lejos. El sociólogo analiza, cuenta y concluye; el poeta canta, aunque no
siempre sepa el por qué. Así que, en poemas donde destaque la narratividad y
puede ser mi caso, el sociólogo puede ser buen maestro de ceremonias.
- El título de
uno de tus poemarios es «Ácido almibar». Sugiere una mezcla de dulzura y
corrosión. ¿Qué aspectos de la vida te parecen más ácidos y cuáles más azucarados?
- La vida es un
oximorón, y quien no lo vea así que siga remando.
- Mucha gente
cree que escribir poesía es juntar palabras al azar. Es decir, escribir sin ton
ni son. La poesía a menudo se trivializa como un acto improvisado. ¿Qué opinas
al respecto?
- Hay mucho sin
ton ni son en nuestra sociedad, donde un «instagramer» sustituye a educadores,
lo inmediato manda, y las redes sociales son el nuevo ágora donde todo
acontece. Y esto acaba de empezar.
- ¿Qué papel
juega la ironía en tu poesía?
- Una herramienta
eficaz, también en narrativa, que permite abordar asuntos de largo aliento sin
atosigar. La grave, si es leve, mejor.
- Has escrito
varios poemarios. Tu primer libro «Los sitios interiores» se publicó en 1979. Y
tu segundo libro «Maneras de volver» en 2009. ¿Por qué treinta años de silencio
poético?
- Siete
poemarios, para una vida con la Poesía por casa y por bandera. Todo tiene su
momento. Escribir es lo que importa, publicar un serio compromiso.
- Si la muerte
es el silencio definitivo, ¿por qué la poesía insiste en hablarle, en nombrarla
una y otra vez?
- ¿La muerte es
el silencio definitivo? ¿Un negro telón que cierra todo? ¿Qué sentido entonces?
¿Qué asideros? ¿Dónde el Supremo Hacedor? Como para no nombrarla, poema sí y
otro también.
- ¿Cómo ha
evolucionado tu escritura con el tiempo?
- Me acojo al
mejor criterio de mis lectores, si los hubiera, y de los críticos, si alguno
pasa por mis páginas. Sí puedo decir que escribiendo me siento joven en mi edad
provecta.
- ¿Encuentras
alguna relación entre el pensamiento matemático y la poesía?
- Alguna habrá,
como relación tendrá la Poesía con la apicultura, el ajedrez de alta
competición y las jóvenes piernas que nos saludan al salir del metro. La Poesía
es un capazo donde cabe todo.
- Por último,
¿Qué me dices del mundo actual?
- Para no
repetir.
© Javier Claure
C.
Estocolmo
Javier Claure C. es un escritor y periodista cultural de origen boliviano radicado en Suecia
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