domingo, 1 de noviembre de 2015

Museo Rodante - Autos clásicos por Maritza Morales Valero
















(Sancti Spíritus, Guayos)Maritza Morales Valero






Viajar a Cuba; mayor isla de las Antillas está de moda.

Con el incremento del turismo, el turismo de ciudad, incorpora nuevas opciones al atractivo natural de la isla.

En diversas ciudades del mundo se pueden apreciar museos dedicados a los autos, sin embargo pocos países cuentan con un museo rodante del automóvil.

Conservar un auto desde épocas remotas no es tarea fácil pero en Cuba, un automóvil, más que una necesidad, se convierte en una suerte heredada por generaciones.

Desde la época, en que Cuba fue el transpatio de los EE.UU., y hasta el Triunfo de la Revolución de 1959, los automóviles recién salidos de las agencias norteamericanas, se exhibían simultáneamente en las sucursales y en las avenidas cubanas.

Con la ruptura de las relaciones entre ambos países, Cuba se vio imposibilitada a renovar sus modelos, lo que convirtió a la isla en un museo rodante de automóviles norteamericanos.

Modelos de jeeps, vehículos agrícolas, camiones y automóviles: muchos de ellos con su maquinaria, insignias y accesorios originales, aun circulan en Cuba.

Marcas como Ford, Chevrolets, Cadillac, Buick, Oldsmobile, Pontiac, Dodge, Studebaker, Chrysler, entre otras, se encuentran por toda la isla, algunas precedentes a los años 1930… y hasta 1959.

Con la iniciación de las relaciones entre ambos gobiernos, y en la ceremonia inaugural de la Embajada Estadounidense en La Habana, el Secretario de Estado John Kerry, señaló en broma;

…agradezco que hayan dejado mi transporte aquí afuera, ¡me encanta!

Admirando la belleza de varios autos clásicos norteamericanos, estacionados en el exterior de la otrora Oficina de Intereses.

Poseer un auto clásico se considera un lujo para muchos ciudadanos del mundo, sin embargo para un cubano es algo común.

Heredados de generación a generación, o adquiridos por individuos de un status superior, muchos de sus propietarios coinciden estar "Enamorados" de sus "carros viejos", considerándolos parte indispensable de su familia, por ser la base y el sustento de la misma y por proporcionarle ingresos o "placeres" extras.

Para los cubanos, habituados a remediar sus carencias ejercitando la creatividad, la innovación de piezas, accesorios, y el trabajo conjunto de chapistas, tapiceros, mecánicos y choferes, los ha convertido en "auténticos artistas automotrices", capaces de transformar a un auto deteriorado o en desuso, en una auténtica "joya".

Desde los más añejos, hasta los más modernos, e inusuales medios de transporte circulan por toda Cuba, pero los autos clásicos llaman la atención de todos.

Para los cubanos "de a pie", es habitual trasladarse en estos medios de transporte, sobre todo en los denominados "almendrones", apelativo popularizado para señalar a los modelos que se asemejan a una almendra, y que habitualmente son destinados al traslado de pasajeros, muy codiciados para este negocio por su estructura resistente, nada comparable a la de un auto moderno.

Cubataxi, es una empresa que inserta a un gran número de propietarios de automóviles destinados como taxis para el turismo, y La Asociación de Autos Clásicos de Cuba, los agrupa y estimula mediante la creación de certámenes competitivos que fomentan el cuidado y la conservación de los vehículos, resultando premiados los autos que posean mayor autenticidad y belleza .

Dentro de los espectáculos más esperados está el Desfile de la flotilla de autos clásicos de Cuba, que recorren las principales avenidas de la capital y de otras ciudades.

Los autos clásicos en Cuba, son protagonistas en videos, en grabaciones de filmes de época, son inspiración para crónicas, para guiones de programas humorísticos y letras de canciones.

Presentes en las tradiciones, donde las quinceañeras o los recién casados, desean exhibirse en un auto clásico convertible, perseguido de una caravana de invitados, y de otros conductores que se suman al jolgorio, aumentando la algarabía con el accionar de sus claxon o sus cornetas; un llamado de atención a los transeúntes y moradores, que les corresponden con efusivas muestras de júbilo, y otros, con sus emociones.

Reflejados por los artistas de la plástica, en sus óleos o en las artesanías promovidas en los destinos turísticos, codiciadas por los visitantes foráneos, a quienes se les distingue disfrutando un paseo en un clásico convertible o tomándose fotografías, algunos, se interesan en apreciar el funcionamiento de sus arcaicas maquinarias, originales o adaptadas a mecánicas modernas que facilita el ahorro en el consumo de combustible. Otros intentan "negociar" con los dueños, lo que mantiene en ascenso el valor del vehículo; también propiciado por los elevados precios de los autos modernos (nuevos o de uso), que se ofertan en las agencias cubanas.

Admirable labor es la de los propietarios de automóviles en Cuba, que mantienen en óptimas condiciones a un vehículo antiguo o "moderno", donde la escasez de piezas de repuestos y accesorios los ha convertido en auténticos artistas automotrices, capaces de mantener un museo rodante; único en el mundo, que ha logrado sumarse como otro atractivo a LA ISLA de bellezas naturales, o incorporadas como: Los autos clásicos norteamericanos, de Cuba, que ya forman parte del patrimonio nacional:

"a lo cubano".





"Cuanto gozamos con lo poco que tenemos, y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"





"…los cubanos son capaces de hacer todo, hay que desatar esas manos y esa inteligencia para que se pongan al servicio de la salvación del país

…lo que no cambia y se renueva desaparece…




…esto es exclusivo o es nada…"

Eusebio Leal




"La Revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas"

Fidel Castro






AGRADECIMIENTOS

A los propietarios de los autos que han permitido estas imágenes, y a los que han brindado sus declaraciones para este comentario.

Colección fotográfica:

"Autos clásicos norteamericanos de Cuba"

Miguel Ángel Marín Blanco

Maritza Morales Valero

ARCHIVOS DEL SUR




"Cuanto gozamos con lo poco que tenemos, y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"


Maritza Morales Valero (Guayos, Sancti Spíritus, Cuba, 1968) es poeta y narradora (literatura infantil y para adultos). Graduada de nivel medio superior, de formación autodidacta.
Se incorporó en el 2014 al Taller Literario Fayad Jamis de Guayos, donde ha participado en encuentros de escritores aficionados y ha obtenido premios y menciones en narrativa infantil, para adultos y en poesía. Tiene inéditos cuentos y relatos, para niños y adultos, y poesía. Ha colaborado con revistas infantiles y programas radiales. Fue finalista en el Concurso Nacional de Microrrelatos, auspiciado por la revista mexicana Papeles de la Mancuspia donde fue publicada su obra Cena Homenaje. 

nota y fotografías (c)Maritza Morales Valero, enviadas por Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Archivos del Sur













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