domingo, 15 de diciembre de 2013

Entre escritores-poetas y la ternura - Samuel Cavero Galimidi

(Lima)  Samuel Cavero Galimidi


ENTRE ESCRITORES-POETAS

Y LA TERNURA



¿TERNURA? ¡JAJAJA, NO ME HAGAN REÌR!



   ¡La verdad, aunque nos duela! Este breve ensayo si usted es un ser flemático, irascible, esquizofrénico, frustrado, lunático, un escritor o poeta disociado, probablemente le sacará dolores de cabeza leerlo y a alguno más de una roncha.
 Muchas veces, en mi soledad e intimidad de libros y estantes que amenazan con caerse, quizá con la madurez de los años, de las canas y conociendo mejor a esta segunda familia nuestra que son los escritores-poetas (una especie de hermandad utópica), he inquirido dónde reside la riqueza espiritual de los escritores y de sus libros. Preguntémonos: ¿Qué hace de un cuento, de una novela, un poema, tenga el poder de atrapar al lector con manantiales de ternura? Mientras otras obras de muchísimos creadores aunque lo intenten no lo logran, publican libros o poemas y allí queda, son meros artificios pirotécnicos de construcción verbal, que nunca se sedimentan en el fondo del corazón del lector. Sus escritos, aunque tengan la palabra “Ternura” varias veces dicha, parafraseada, nunca nos roban una lágrima, una emoción de goce interior indescriptible. En cambio si usted lee El Tambor de Hojalata publicada en 1959 y escrita por el premio Nobel alemán Günter Grass encontrará lluvias de ternura que bañan permanentemente al lector.
   Muchas veces me he preguntado dónde reside  la ternura que pregonan nuestros escritores (adoradores de política e ideologías que se disfrazan de ternura, dizque amantes de la Paz) y gritan a viento y corazón partido llamando a la TERNURA en foros, eventos culturales y sobretodo han puesto de moda la palabra TERNURA en sus tertulias, discursos y en sus libros. Pero cuando uno los conoce a fondo, conoce sus maneras, sus odios, envidias, rencores, egocentrismos, zancadillas, su obtusa manera de ver al mundo y lee sus producciones literarias se dice íntimamente: Este escritor(a), este(a) poeta,  es un fregador de la inmundicia, pero nada más. ¡Nada más! “En la ternura de la serpiente nadie cree”, -nos dice  Valerio Butulescu-; es puro afán de dominio y de autoafirmación hasta lo destructivo”. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada
    En sus versos sensibleros nuestros poetas de hoy  nos hablan de paz, de ternura, pero no se comportan nunca con humildad y fraternidad que nos lleven a la ternura. Y sus cuentos o versos que nos hablan de paz y ternura suenan a pastiche, palabra engolada, grasa de un bronco motor oxidado, a habas cociéndose en la olla para “perfumar “ a los pacatos y mediocres, porque saben desde el fondo de su corazón que sus escritos, sus  pregones públicos, sus arengas desde el Facebook, sus libros y sus versos… andan buscando falsas indulgencias. Y no expiar culpas propias.
    Hay sí un mar espumando festones y olas de ternura, ternura que se derrocha a borbotones, cuando vemos, por ejemplo, a un niño declamar, soñar que va a ganar un premio declamando y llora desconsolado, apretándonos el alma que nos oprime como nudo de corbata, cuando no ha sido merecedor de uno de los primeros premios. Pero aquél niño recitó con tal derroche de ternura que hizo vibrar los corazones de adultos y de jóvenes. Esto es lo que pasó hace muy poco en el CAFAE, un Centro Cultural de Lima, donde los niños peruanos homenajearon al gran escritor y poeta boliviano Oscar Alfaro declamando multitud de poemas de su autoría. ¿Los niños peruanos homenajeando a un ilustre poeta boliviano apenas conocido en el Perú? Aunque usted no lo crea.
    Pero además estos niños declamadores se sabían (mucho más que los escritores adultos, me incluyo) la biografía de Oscar Alfaro al mínimo detalle, cuándo y dónde nació y falleció, el nombre de todos sus poemarios, libros, su travesía personal como escritor y educador…y por si fuera poco hicieron gala  de enormes dosis de memoria y con reflexiones personales que (hemos constatado, si hasta de la chapaquitas que se enamoran a orillas del rìo Guadalquivir y de Eustaquio “El Moto” Méndez, gran caudillo y jefe militar boliviano  sabían) valió  la pena escucharlos y gozar-arrobados, extasiados- de su ternura poética como declamadores, por ser admirables. Y si esto les parece poco teatralizaron en grupos poemas de César Vallejo. Y hasta se sabían un poema mío, haciéndome recordar y vibrar entre lágrimas, que lo escribí en homenaje a Miguel Hernández.
    ¿Y qué fue los escritores-poetas-educadores de Lima (“exquisitos” turroneros de la ternura) al que fueron invitados, que calculo los hay por lo menos dos mil solamente en Lima? Bien gracias. No asistieron. Como siempre prefirieron asilarse en su isla. Su reino de soledad, su torre de Alfil, su isla sin mar. Brillan, como casi siempre brillaron, por su ausencia. Los eternos aguafiestas de la cultura nacional. Imagino prefirieron ver el programa: “Tu cara me suena” o “La Voz Perú”.
     ¿Niños declamadores en el Perú? Los hay admirables en varias ciudades como Lima, Trujillo, Santiago de Chuco. Este en especial  es el caso de los virtuosos niños del Centro Educativo José Gabriel Condorcanqui de Lima, quienes se presentaron el día martes 03 de diciembre del 2013, como diciéndonos, entre embelesos de poesía: Haré que la ternura te llegue entre las olas y que la espuma de nuestros versos te arrullen dormido entre mis brazos.
    ¿Por qué tanta ternura en los niños? Porque los  niños en general son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor. He allí su secreto. Recordemos finalmente a Oscar Wilde cuando nos dice, y sobretodo practiquémoslo: “En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”.
    Por otro lado cabe destacar la labor pedagógica de alto nivel innovadora, buscando afirmar lazos de identidad con la poesía a nuestros educandos, que viene desarrollando el distinguido profesor Henry Cruzado Polo, del Centro educativo José Gabriel Condorcanqui, tutor de estos 11 ejemplares niños declamadores. ¡Y de otros más! De igual manera la labor silenciosa, tesonera cumplida por Enma Gamboa García en defensa de este importante quehacer cultural sembrando y cosechando valores con “A la Vida Sí” desde la niñez y la juventud peruana tan venida a menos. ¡Perú, ultimo puesto en educación y comprensión lectora! ¡Qué vergüenza!
   Por último felicitar, una vez más, al notable poeta y declamador José Cruzado Gamboa que se ha convertido en el Jefe de los Boy Scout, el Gurú, Maestro Espiritual de estos niños talentos, a quienes he visto inculcar valores supremos y fortalezas espirituales ante la indiferencia de nuestros escritores y adversidad de los premios. Y quizá por ello esas lágrimas de dolor, de impotencia, de estos niños que ayer no pudieron ganar ( y ver a nuestros escritores para quienes se prepararon con paciencia de abejas-hormigas) uno de los primeros tres premios se vean redimidas (y acaso compensadas) con un CD de poemas musicalizados, en homenaje a Oscar Alfaro y César Vallejo, que pronto habrán de grabar en un Estudio Profesional de Grabación (RH Producciones) para dejar de ser anónimos poetas y erigirse así, con justicia,  como las Nuevas promesas de la poesía peruana.
(c) Samuel Cavero Galimidi
Lima
Perú

Lima, 04 de diciembre del 2013.

Samuel Cavero Galimidi es escritor

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